En los últimos días al menos 10 vecinos se han acercado a Manuel Flores director de Mundo Escazú para indicar que en el cantón hay un brote de hepatitis principalmente tipo A y que desde Coopesana hay una alerta en el consumo de agua de tubo así como de alimentos sin un lavado adecuado.
"Los síntomas son muy severos, no solo la debilidad, sino que los ojos pasan a un color amarillo, el brote se ha extendido a varias personas de la familia", recalca una vecina de Escazú.
Aunque la semana anterior se consultó al Ministerio de Salud sobre si existía alguna alerta por el agua en el cantón y la respuesta que nos brindaron fue negativa, nos ha llamado la atención la cantidad de personas que han consultado sobre estos casos.
Hay que recordar que la hepatitis A es una infección hepática altamente contagiosa causada por el virus de la hepatitis A (VHA). A diferencia de otros tipos de hepatitis, como la B o la C, no se vuelve crónica ni causa daño permanente en el hígado en la gran mayoría de los casos.
A continuación se detallan sus aspectos clave, desde cómo se transmite hasta cómo prevenirla.
¿Cómo se contagia?
El virus se propaga principalmente por la vía fecal-oral. Esto significa que entra al cuerpo cuando una persona ingiere algo contaminado con heces de alguien infectado, incluso en cantidades microscópicas.
Las formas más comunes de contagio incluyen: Alimentos o agua contaminados: Comer alimentos lavados con agua sucia o preparados por alguien que no se lavó bien las manos después de ir al baño.
Contacto cercano: Convivir con una persona infectada o cuidar de ella.
Contacto sexual: Especialmente a través de prácticas de sexo oral-anal.
No se transmite por contacto casual, abrazos, tos o estornudos.
Síntomas comunes
Los síntomas suelen aparecer entre dos y seis semanas después de la exposición. Los jóvenes suelen tener pocos o ningún síntoma, pero en los adultos pueden incluir: Coloración amarillenta en la piel y los ojos. Fatiga extrema y debilidad general. Náuseas, vómitos y pérdida del apetito. Dolor abdominal, especialmente en el lado superior derecho (donde está el hígado). Orina oscura (color refresco de cola) y heces de color claro o arcilloso. Fiebre leve.
Diagnóstico y Tratamiento Diagnóstico: Se confirma mediante un análisis de sangre que detecta los anticuerpos específicos que el cuerpo produce para combatir el virus.
Tratamiento: No existe un tratamiento médico específico ni cura para la hepatitis A. El cuerpo elimina el virus por sí solo. El enfoque se centra en: Descanso: El reposo en cama es clave debido a la fatiga. Nutrición e hidratación: Consumir comidas pequeñas y beber suficiente agua.
Evitar medicamentos innecesarios: El hígado inflamado procesa con dificultad los fármacos. No tome analgésicos (como el acetaminofén/paracetamol) o suplementos sin consultar antes a su médico.
Prevención
La hepatitis A es completamente prevenible mediante acciones sencillas: Vacunación: La vacuna contra la hepatitis A es el método más seguro y eficaz. Se administra en dos dosis y genera inmunidad de por vida.
Higiene estricta: Lavarse las manos minuciosamente con agua y jabón después de usar el baño, cambiar pañales y antes de preparar o comer alimentos.
Consumo seguro: Beber agua embotellada o hervida y evitar comer en puestos callejeros si viaja a zonas con saneamiento deficiente