Los gatos ocupan un lugar cada vez más importante en las familias costarricenses. Según la Encuesta Nacional de Hogares 2024 del INEC, en el país viven aproximadamente 956.185 gatos como mascotas, lo que pone de relieve la importancia de fortalecer una cultura de cuidado responsable y medicina preventiva.
Ante esta realidad, MSD Animal Health destaca la importancia de fortalecer la medicina preventiva y el cuidado responsable como pilares para proteger su salud y bienestar.
Vacunar y desparasitar cumplen funciones distintas, pero ambas medidas forman parte del cuidado integral de los felinos. Mientras las vacunas ayudan a protegerlos frente a
determinadas enfermedades infecciosas, el control de parásitos internos y externos permite reducir otros riesgos que pueden afectar su salud y bienestar.
“Cuidar a un gato implica ir más allá de atenderlo cuando presenta signos de enfermedad. La medicina preventiva permite evaluar sus riesgos particulares y establecer, junto con el médico veterinario, un esquema adecuado de vacunación, desparasitación y controles periódicos. Cada gato tiene necesidades diferentes según su edad, estilo de vida y nivel de exposición”, afirmó Audrey Kauffmann, Gerente Comercial de Animales de Compañía para MSD Animal Health en Centro América, Caribe y Ecuador (CENCA EC).
Una de las enfermedades que evidencia la importancia de la prevención es la leucemia felina. Se trata de una infección viral que puede afectar las defensas del gato y aumentar el riesgo de desarrollar otros problemas de salud. Además, un animal infectado puede no mostrar signos evidentes durante algún tiempo, por lo que la valoración veterinaria y las pruebas diagnósticas cobran especial relevancia.
El virus se transmite principalmente mediante el contacto cercano y prolongado entre gatos, especialmente a través de la saliva y otras secreciones. Los felinos que tienen acceso al exterior conviven con gatos infectados o mantienen contacto con animales cuyo estado sanitario se desconoce pueden enfrentar una mayor exposición.
La vacunación constituye una de las herramientas disponibles para prevenir la infección en gatos con riesgo de exposición. Su aplicación debe ser definida por el médico veterinario considerando factores como la edad, condición de salud, estilo de vida y entorno del animal.
“Convertir la prevención en un hábito permite tomar decisiones más informadas sobre el cuidado de nuestras mascotas. El acompañamiento del médico veterinario es fundamental para determinar qué medidas necesita cada gato y mantenerlas actualizadas a lo largo de su vida”, concluyó Kauffmann.
Cuidar a un gato también implica observar cambios en su comportamiento, alimentación o condición física y consultar oportunamente al médico veterinario. La prevención constante y la tenencia responsable son parte de una convivencia más saludable entre las mascotas y las personas que las cuidan.