Los recientes movimientos sísmicos registrados en distintos países de América han puesto nuevamente la atención sobre la capacidad de las familias para responder ante una emergencia.
Más allá de los daños materiales, estos eventos pueden afectar profundamente a familias que pierden a sus seres queridos o a uno de sus principales proveedores económicos, así como generar nuevas responsabilidades de manera repentina.
En un país sísmicamente activo como Costa Rica, esta realidad también invita a revisar qué mecanismos de protección financiera existen para enfrentar situaciones que, aunque no pueden predecirse, sí pueden planificarse.
Ante este tipo de escenarios, el seguro de vida representa una herramienta de protección para las familias, especialmente cuando existen hijos, deudas, personas dependientes económicamente o proyectos que requieren estabilidad financiera a largo plazo.
Una póliza de vida permite establecer un respaldo económico para los beneficiarios en caso de fallecimiento y, dependiendo de las coberturas contratadas, puede incorporar
protección ante situaciones como incapacidad total y permanente. Esto puede ser especialmente relevante cuando la persona asegurada representa una parte
importante de los ingresos del hogar.
“Los terremotos nos recuerdan la importancia de estar preparados para situaciones que pueden ocurrir sin previo aviso. La protección financiera debe formar parte de esa
preparación, especialmente cuando existen personas que dependen económicamente de nosotros. Contar con un seguro de vida permite anticiparse y establecer un
respaldo para la familia ante circunstancias que pueden cambiar su estabilidad de un momento a otro”, explicó Javier Solís, Gerente General de BMI Seguros en Costa Rica.
La necesidad de protección, sin embargo, no es igual para todas las familias. La edad, los ingresos, el número de dependientes, las obligaciones financieras y los objetivos a
futuro son algunos de los factores que deberían considerarse antes de elegir una póliza.
Para una familia con hijos pequeños, por ejemplo, la cobertura puede contemplar necesidades como educación, vivienda y gastos cotidianos; mientras que para otras
personas puede estar orientada a proteger un patrimonio, cubrir obligaciones financieras o dejar un respaldo económico para sus seres queridos.
En este sentido, BMI Seguros cuenta con alternativas de seguro de vida que permiten adaptar la protección a las necesidades de cada persona y etapa de vida, con
opciones que van desde coberturas temporales hasta soluciones que combinan protección y acumulación de valor. La elección debe partir de una evaluación de las
responsabilidades financieras, los dependientes económicos y los objetivos que se desean proteger a futuro.
La planificación financiera también puede contemplar la protección de la salud. Los seguros de salud internacional permiten acceder a atención médica, tratamientos
especializados, hospitalización, cirugías, exámenes y atención de emergencias, incluso cuando la persona requiere atención fuera de Costa Rica.
Dependiendo del plan y las coberturas contratadas, también pueden contemplarse beneficios como traslado médico de emergencia, repatriación sanitaria, telemedicina y
opciones de cobertura adaptadas a las necesidades de cada persona. De esta manera, la protección financiera puede considerar no solo el respaldo ante el
fallecimiento o una incapacidad, sino también los posibles costos asociados a una situación médica inesperada.
Por ello, ante una realidad en la que los eventos naturales y otras situaciones inesperadas pueden ocurrir sin previo aviso, revisar las necesidades de protección
financiera y contar con asesoría profesional puede ser un paso importante. Tener claridad sobre quiénes dependen económicamente de una persona y qué respaldo
necesitarían en caso de que esta faltara permite tomar decisiones con anticipación y evitar que una situación inesperada se convierta también en una crisis financiera para
la familia.