200 voluntarios colaboran con niños y niñas en condición de vulnerabilidad en Bajo Anonos

200 voluntarios colaboran con niños y niñas en condición de vulnerabilidad en Bajo Anonos

La iniciativa de darle la mano a la comunidad del Bajo Los Anonos se formalizó un 26 de febrero del 2013.  Dos años atrás, Diana Madrigal, de 24 años de edad, regresó de un viaje como voluntaria en Mauritania, África, con una gran curiosidad por conocer la realidad que viven muchas familias en situaciones de pobreza en el país.

Ella decide acercarse a la comunidad del Bajo de Los Anonos, donde se encuentra con un grupo de niños y niñas que jugaban en la calle. Poco a poco se fue acercando a sus familias, donde conoce a la mamá de uno de ellos, quien tiene su misma edad, pero con una historia totalmente distinta.

Ella le comentó sus deseos de volver al colegio por lo que Diana se ofreció a ayudarle con inglés. El tiempo fue forjando una unión indisoluble que creció semana a semana, mes a mes, año a año.

Hoy, Lifting Hands ya es una organización no solo totalmente consolidada que cuenta con más de 200 voluntarios, sino que también emerge como la espuma y asiste de manera multidisciplinaria a 270 personas, en su mayoría niños y niñas, con una marcada orientación a evitar la deserción escolar y romper ciclos de pobreza.

El voluntariado que acude a la fundación labora en cuatro áreas específicas: educación, psicología, salud y empleabilidad.

Para que los profesionales en distintos sectores se unan a la organización deben superar una fase de reclutamiento y donar su labor al menos una hora por semana. La Directora Ejecutiva de Lifting Hands, Mariola Fumero Adams, recalca que al llegar este aniversario la satisfacción es plena pero el horizonte está muy claro: seguir apoyando a una región que lo requiere en gran medida.

“Estamos muy satisfechos por la labor realizada hasta el momento. La comunidad de Bajo Los Anonos requiere de gran apoyo así como muchísimas más en el país.”, explica Fumero.

¿Quiénes asisten a Lifting Hands? El inmueble que alberga las instalaciones de Lifting Hands se ubica en Los Anonos, San José. Allí reciben atención en distintas áreas 270 personas. De ellas, 160 son niños menores de 13 años y 80 son adolescentes que van al colegio o a la universidad.

La cifra se completa con 30 madres. A ellas se les brinda herramientas de conocimiento para que puedan obtener un trabajo digno y métodos de enseñanza para criar a sus hijos, todo a cargo de profesionales en la materia.

En Lifting Hands se le brinda a toda esta población cursos pero también tiempos de juego, todo en un ambiente familiar donde las risas y la solidaridad abundan. No hay espacio para el “pobrecito” o para el “no se puede”. Nada de eso. Con una enorme sonrisa dibujada en su rostro, Nicole, de 16 años y quien asiste desde hace siete años a la Fundación, asegura que en sus instalaciones no solo se distrae sino que también aprende y además le ayudan a entender lo que realmente es importante.

“Lifting ayuda demasiado a la comunidad y nos enseñan muchas cosas diferentes todos los días, los voluntarios se encariñan mucho con nosotros. Yo hasta quiero llegar a ser la directora algún día porque me siento muy bien aquí”, señala Nicole.

¿Cómo colaborar con Lifting Hands? • Donaciones en especie (pintura, útiles escolares, víveres). • Aporte en voluntariado. • Contribuciones económicos sujetas a rendición de cuentas. • Visite el perfil en Facebook. Fuente: Dirección Ejecutiva Un nuevo horizonte.

Un nuevo horizonte para el 2020 Junto a consolidar a la organización en Bajo Los Anonos, en San José, el año que inicia viene con una meta para Lifting Hands. Se espera iniciar un proyecto similar en otra comunidad.

El proyecto es ambicioso. Para concretarlo se requiere consolidar y diversificar la oferta del voluntariado y hacia eso apuntan parte de los objetivos durante el 2020. Es claro que se requiere de un mayor aporte que involucra, incluso, una mayor cantidad de personal.

El voluntariado le cambia la vida no solo a quienes reciben sus conocimientos en distintas áreas sino también a ellos mismos. Este es el caso de Aschly Rossano, quien califica de increíble la experiencia de haber ayudado a una población que realmente lo necesitaba.

“Entendí que a este mundo yo vine a amar y a servir y gracias a este voluntariado lo pude descubrir. Si tenemos recursos, tenemos piernas y tenemos algo que comer debemos devolverle al mundo algo. Los niños se encariñaron mucho conmigo y eso no tiene precio”, señala Rossano.

Lifting Hands llega a sus primeros siete años de vida precisamente dándole mucha vida a una comunidad que lo necesita. Hoy es Bajo Los Anonos. Mañana se espera que sea otra. Usted puede contribuir a acrecentar este sentimiento de esperanza.